Actividades sin pantallas para niños: 20 ideas en casa
Las actividades sin pantallas para niños que mejor funcionan son juegos cortos que casi no necesitan preparación: juegos de movimiento, de memoria, momentos de calma y pequeñas tareas de casa. Aquí tienes 20 ideas para jugar dentro de casa y una forma de pactar el tiempo de pantallas sin negociarlo de nuevo cada día.
Actividades sin pantallas: aburrirse no es una emergencia
Una tarde de lluvia, «me aburro» puede sonar cada cinco minutos. No tienes que responder enseguida con un plan. Muchas veces tu hijo necesita unos minutos un poco incómodos hasta que encuentra algo por su cuenta: la caja de bloques, un juego con su peluche, una idea que nadie había planeado.
Un informe de la Academia Americana de Pediatría describe el juego con los padres y con otros niños como una ocasión única para practicar habilidades sociales, de lenguaje y de pensamiento, y también la autorregulación (Yogman et al. 2018). Eso no convierte las pantallas en algo prohibido. Solo significa que el tiempo delante de una pantalla es tiempo en el que tu hijo no juega por sí mismo.
Las 20 ideas de abajo no son un horario. Son una reserva para las tardes en las que ya no se le ocurre nada a nadie. Un truco sencillo es el bote de ideas: escribe con tu hijo cada juego en un papelito. Quien se aburre, saca uno.
Moverse: seis juegos para dentro de casa
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los niños de uno a cuatro años hagan al menos tres horas de actividad física repartidas a lo largo del día (OMS 2019). En un piso, con lluvia fuera, no es tan fácil. Estos juegos necesitan poco espacio y casi nada de material.
- Marcha cruzada: El codo toca la rodilla contraria con un ritmo tranquilo, de un lado a otro del pasillo. En la Marcha cruzada tu hijo cruza una y otra vez la línea media del cuerpo.
- Semáforo: Con «verde» tu hijo avanza, con «rojo» se queda quieto como una estatua. El Semáforo también funciona en casa si se anda en lugar de correr.
- Simón dice: Tu hijo solo copia un movimiento si antes dices «Simón dice». En Simón dice tiene que escuchar bien y a veces frenarse.
- Ocho con pelota: Una pelota pequeña da vueltas alrededor de las dos rodillas dibujando un ocho. Para el Ocho con pelota también sirve un par de calcetines enrollados.
- El suelo es lava: Reparte cojines, taburetes y mantas por la habitación, y nadie puede tocar el suelo. Tu hijo decide cómo llegar de un extremo de la habitación al otro.
- Andar como animales: Tu hijo camina como un oso a cuatro patas, salta como una rana o va de lado como un cangrejo. Quien tiene el turno elige el siguiente animal.
Los juegos de parar y seguir como el semáforo se han estudiado con niños en edad preescolar, con resultados mixtos: un estudio en Estados Unidos encontró un efecto en la autorregulación (Schmitt et al. 2015), otro en Kenia no (Willoughby et al. 2021). Así que juega con tu hijo porque es divertido, no como un plan de entrenamiento. Tienes más juegos de movimiento en cuerpo y coordinación.
Juegos en casa sin material: recordar y escuchar
Para estos cinco juegos solo hacen falta tu hijo y tú. Sirven en la sala de espera, en el coche o en la mesa de la cocina mientras se hace la cena.
- Eco de palmas: Tú marcas un ritmo corto con palmas y tu hijo lo repite igual. En el Eco de palmas el ritmo puede alargarse un poco en cada ronda.
- Hago la maleta: Cada jugador repite toda la lista y añade una cosa más. Muchos padres recuerdan Hago la maleta de su propia infancia.
- Cadena de instrucciones: Das dos o tres encargos pequeños a la vez, por ejemplo «trae una cuchara, déjala en el sofá y da dos palmadas». En la Cadena de instrucciones tu hijo repite los encargos y luego los hace en orden.
- El juego de lo contrario: Tú dices «grande» y tu hijo se hace pequeñito. En El juego de lo contrario tiene que parar el primer impulso antes de reaccionar.
- Veo, veo: Un jugador elige algo de la habitación y solo dice la letra por la que empieza o su color. Los demás adivinan hasta que alguien lo encuentra.
Los juegos en los que los niños recuerdan, escuchan con atención y se frenan practican lo que en la investigación se llama funciones ejecutivas. Una revisión de programas para niños de cuatro a doce años concluyó que lo que más contaba era practicar con regularidad y con una dificultad que aumentaba poco a poco (Diamond & Lee 2011). Un juego en una tarde de lluvia está muy bien, pero no es un entrenamiento. Encontrarás más ideas en los juegos de memoria.
Calmarse: cuatro ideas para entre medias
Después de correr por casa cuesta pasar a la cena o al cuento de la noche. Los juegos tranquilos hacen de puente.
- Respiración con formas: Tu hijo recorre despacio una forma con el dedo y respira a su ritmo. Para la Respiración con formas basta una hoja de papel con una forma dibujada.
- Posturas de estatua: Tu hijo mantiene posturas sencillas como el árbol o el flamenco durante cinco respiraciones tranquilas. En las Posturas de estatua la siguiente postura la elige cada vez uno distinto.
- Mímica de emociones: Uno representa un sentimiento sin palabras y el otro adivina. La Mímica de emociones abre de paso la conversación sobre cómo se sienten de verdad el enfado o el orgullo.
- Un minuto de sonidos: Todos se sientan quietos un minuto con los ojos cerrados y cuentan lo que oyen. Después cada uno lo cuenta: la nevera, un pájaro, la lluvia en la ventana.
Tienes más juegos tranquilos en calma y emociones.
Manualidades y vida diaria: cinco ideas para participar
No todo tiene que ser un juego. A muchos niños les gusta participar cuando los adultos hacen algo de verdad. Se tarda más que si lo haces tú solo. A cambio, tu hijo está ocupado y al final ha hecho algo real.
- Hacer una cabaña: Dos sillas, una manta y unas pinzas de la ropa bastan. Dentro de la cabaña se lee, se merienda o simplemente se está tumbado.
- Búsqueda del tesoro: Escondes un peluche y das pistas con «frío» y «caliente». Los mayores reciben papelitos con acertijos que llevan de un escondite al siguiente.
- Ayudar en la cocina: Lavar verduras, remover la masa, cortar pepino con un cuchillo para niños. Al final hay algo en la mesa que tu hijo ha ayudado a preparar.
- Emparejar calcetines: El cesto de la ropa se convierte en un juego de búsqueda. ¿Quién encuentra más parejas antes de que termine la canción de la radio?
- Patrón de cuentas: Tú ensartas un patrón corto, tu hijo lo mira y luego lo ensarta él. Para el Patrón de cuentas también valen macarrones en lugar de cuentas.
Si tienes que hacer algo tú, dale a tu hijo una pequeña tarea de verdad a tu lado: poner la mesa, contar cucharas, ordenar pinzas por colores. No es un juego en sentido estricto, pero llena el tiempo sin pantalla.
Pactar el tiempo de pantallas sin discutir cada día
¿Cuánta pantalla es razonable? La Asociación Española de Pediatría recomienda cero pantallas de 0 a 6 años. Como excepción admite un uso breve y acompañado para el contacto social, como contar un cuento o cantar una canción. De 7 a 12 años aconseja menos de una hora al día, contando el tiempo del colegio y los deberes (AEP, Plan Digital Familiar). La OMS, por su parte, pide como máximo una hora al día entre los dos y los cuatro años, y dice que cuanto menos, mejor (OMS 2019).
¿Y qué dice la investigación? Un metaanálisis de 87 estudios con unos 159.000 niños de hasta doce años encontró una relación pequeña entre más tiempo de pantalla y más problemas de conducta (Eirich et al. 2022). Pequeña quiere decir pequeña de verdad. Los estudios tampoco muestran qué es causa y qué es consecuencia. Puede que, simplemente, a los niños más inquietos se les dé la tableta más a menudo.
Las discusiones suelen empezar cuando las normas se negocian cada día. Estos pasos quitan presión:
- Pactar el plan juntos: cuánto, cuándo y qué. El Plan Digital Familiar de la AEP te deja elegir recomendaciones por edad e imprimir tu propio plan.
- Horarios fijos en lugar de preguntas diarias: si todos saben que después de comer hay un capítulo, nadie tiene que suplicar.
- Avisar antes del final: díselo unos minutos antes de que acabe el tiempo. Terminar un capítulo cuesta menos que cortarlo a la mitad.
- Prever las excepciones: días de lluvia, enfermedad, viajes largos en coche. Lo que se ha hablado antes no hay que pelearlo cada vez.
- Momentos sin pantallas para todos: en las comidas y antes de dormir los dispositivos se apagan, también los de los adultos.
La AEP propone que el plan sea para toda la familia y que los adultos sigan los mismos límites. También aconseja dar prioridad al deporte, a la relación cara a cara con otros niños, al contacto con la naturaleza y al sueño. Las 20 ideas de arriba encajan bien ahí.
Cuándo pedir consejo
El aburrimiento, las quejas y las discusiones por la tableta forman parte de la vida en familia. Habla con el pediatra si durante semanas tu hijo apenas consigue meterse en un juego, está muy inquieto o se aísla, o si las peleas por las pantallas marcan el día a día en casa. Desde la consulta te pueden derivar a un especialista si hace falta.
La Asociación Española de Pediatría tiene información para familias en En Familia. Si lo que más te preocupa es la atención o la inquietud, la Fundación CADAH ofrece información sobre el TDAH para familias. Los juegos de este artículo son tiempo compartido. No sustituyen un diagnóstico ni una terapia.
Ejercicios relacionados
- 20Marcha cruzadaInstrucciones completas en el cuaderno imprimibleEl codo toca la rodilla contraria en un ritmo de marcha tranquilo.
- 23SemáforoInstrucciones completas en el cuaderno imprimibleAvanzar en verde y quedarse como una estatua en rojo.
- 22Simón diceInstrucciones completas en el cuaderno imprimibleSolo hay que obedecer si la frase empieza con “Simón dice”.
- 26Hago la maletaInstrucciones completas en el cuaderno imprimibleCada turno repite toda la lista y añade una cosa más.
- 25Eco de palmasInstrucciones completas en el cuaderno imprimibleTú marcas un ritmo con palmas y tu hijo lo repite igual.
- 30Posturas de estatuaInstrucciones completas en el cuaderno imprimibleMantener posturas sencillas durante cinco respiraciones tranquilas.
Preguntas frecuentes
¿A qué pueden jugar los niños en casa sin material?
Casi todos los juegos de movimiento y de memoria de arriba no necesitan nada: Simón dice, el semáforo, hago la maleta, el eco de palmas o veo, veo. Para «el suelo es lava» bastan unos cojines del sofá. Solo hace falta un poco de espacio libre y alguien que juegue contigo.
¿Cuánto tiempo de pantalla es recomendable para un niño?
La Asociación Española de Pediatría recomienda cero pantallas hasta los 6 años y menos de una hora al día entre los 7 y los 12, contando el colegio y los deberes. La OMS habla de un máximo de una hora entre los dos y los cuatro años. Lo más útil es pactar los límites antes, tal como propone el Plan Digital Familiar de la AEP.
Mi hijo dice todo el rato que se aburre. ¿Qué hago?
Primero, sin prisa. Dile con calma: «Está bien, seguro que enseguida se te ocurre algo». Si al rato no surge nada, deja que saque un papelito del bote de ideas. Así elige él y tú no tienes que organizar el plan cada vez.
Para seguir leyendo
Fuentes
- Yogman et al. (2018): The Power of Play, informe de la Academia Americana de Pediatría, Pediatrics
- OMS (2019): Directrices sobre actividad física, sedentarismo y sueño para menores de 5 años
- Asociación Española de Pediatría: Plan Digital Familiar, recomendaciones por edad
- Asociación Española de Pediatría: Plan Digital Familiar
- Eirich et al. (2022): Tiempo de pantalla y conducta en niños de hasta 12 años, JAMA Psychiatry
- Diamond & Lee (2011): Intervenciones que favorecen las funciones ejecutivas en niños de 4 a 12 años, Science
- Schmitt et al. (2015): Juegos de parar y seguir con niños en edad preescolar, Early Childhood Research Quarterly
- Willoughby et al. (2021): El mismo programa de juegos en Kenia