Actividades propioceptivas para niños: conciencia corporal
La conciencia corporal es la capacidad de sentir el propio cuerpo desde dentro: dónde están los brazos y las piernas, con cuánta fuerza se aprieta y si uno está bien de pie. Las actividades propioceptivas para niños más sencillas consisten en cargar, empujar, tirar, mantener una postura y prestar atención al tacto.
Qué es la conciencia corporal: tacto, propiocepción y equilibrio
La conciencia corporal reúne varios sentidos que trabajan juntos. El tacto está en la piel y avisa del contacto, la presión, el calor y el frío, por ejemplo cuando el calcetín hace un pliegue dentro del zapato.
La propiocepción, también llamada sensibilidad profunda, informa de la posición y el movimiento de cada parte del cuerpo, y casi nunca somos conscientes de ella (Tuthill y Azim 2018). Gracias a ella tu hijo se toca la nariz con los ojos cerrados y sabe con cuánta fuerza sujetar un vaso lleno.
Dos neurocientíficos cuentan un caso que lo muestra. Un joven perdió por una enfermedad rara la sensación de posición, movimiento y tacto del cuello para abajo. Aunque sus músculos funcionaban, no podía ponerse de pie ni andar, y tardó años en aprender a dirigir sus movimientos con la vista (Tuthill y Azim 2018).
El equilibrio depende del oído interno, que detecta si la cabeza está recta o se inclina. Junto con la propiocepción, mantiene a tu hijo derecho en la bici sin pedales. Los movimientos grandes y el equilibrio son otro tema; aquí nos centramos en sentir el cuerpo.
Cómo notar que a tu hijo le gusta sentir su cuerpo
Algunos niños buscan presión y resistencia, como si así notaran mejor su cuerpo. En casa puede verse así:
- Dan abrazos muy fuertes o se aprietan contra ti con todas sus fuerzas.
- Chocan con sus hermanos y se tiran al sofá o a la montaña de cojines.
- Saltan y dan pisotones aunque solo vayan a la cocina.
- El lápiz atraviesa el papel y las puertas se cierran de golpe.
- Quieren llevar siempre la bolsa más pesada o empujar el carro lleno del súper.
Otros niños son más prudentes: no les gustan los empujones, rechazan el jersey de la etiqueta que pica o se dan más golpes con las esquinas.
Nada de esto es motivo de preocupación por sí solo. Los niños son muy distintos, y un niño al que le encanta revolcarse y apretar fuerte suele ser simplemente eso. Lo que ayuda es dar a esas ganas un buen sitio: mejor un cojín para lanzar que la hermana pequeña.
Actividades propioceptivas para niños: cargar, empujar, tirar
Cuando los músculos trabajan contra una resistencia, la propiocepción tiene mucho que hacer. En terapia ocupacional se habla a menudo de «trabajo pesado». Para los niños no es entrenar, sino ayudar y medir fuerzas. Buenas ocasiones en casa:
- Compra: llevar la bolsa de la pasta, subir las botellas de agua.
- Casa: empujar el cesto de la ropa por el suelo, llevar las toallas mojadas al tendedero, arrimar las sillas a la mesa después de comer.
- Medir fuerzas: tirar de una toalla entre los dos, «empujar la pared» juntos, andar como una carretilla mientras tú le sujetas las piernas.
- Fuerte de cojines: arrastrar los cojines del sofá y apilarlos hasta construir un fuerte.
Si el trabajo pesado calma a los niños apenas se ha estudiado con rigor, como verás más abajo. Tómalo como lo que seguro es: movimiento, ayudar y la satisfacción de haber podido con algo.
Conciencia corporal en niños: juegos de tacto en la espalda
Los juegos en la espalda son actividades de conciencia corporal muy sencillas y funcionan ya en infantil. Antes, una regla: tu hijo dice si lo quiere más fuerte o más suave, y «para» significa parar en el acto.
En el parte del tiempo, tu hijo se tumba boca abajo y tú cuentas el tiempo sobre su espalda:
- Sol: hacer círculos grandes con la mano abierta.
- Lluvia: dar golpecitos con las yemas, primero pocos y luego cada vez más.
- Viento: barrer la espalda con las dos manos.
- Tormenta: apretar fuerte con las palmas, y un dedo dibuja el rayo en zigzag.
- Al final vuelve a salir el sol, y las dos manos se quedan quietas un momento.
Hacer una pizza funciona igual: amasar, estirar, untar el tomate, poner los ingredientes con golpecitos y meter la pizza «en el horno» bajo una manta, con la cabeza por fuera. A los mayores les gusta adivinar letras que dibujas con el dedo en su espalda.
A los niños que disfrutan de la presión firme les suele encantar el sándwich de cojines: tu hijo se tumba entre dos cojines del sofá y tú aprietas con suavidad desde arriba. La cabeza siempre queda libre, y en cuanto tu hijo diga «para», paras.
Mantener posturas y sentir el movimiento
Para muchos niños estarse quieto cuesta más que correr, y justo entonces se siente el cuerpo con más claridad. En las Posturas de estatua, tu hijo mantiene una postura sencilla durante cinco respiraciones tranquilas: árbol, gato o avión. Pregúntale entre medias: «¿Dónde notas ahora el esfuerzo?»
Con el Ocho con pelota, tu hijo pasa una pelota pequeña alrededor de las rodillas formando un ocho. Para hacerlo tiene que sentir dónde están sus manos y sus rodillas. En la Marcha cruzada, el codo toca la rodilla contraria con un ritmo de marcha tranquilo.
El espejo de posturas no necesita nada. Tu hijo cierra los ojos, tú le colocas con cuidado el brazo derecho en una posición y él la copia con el brazo izquierdo.
Encontrarás más ideas en los ejercicios de cuerpo y coordinación.
Caminos descalzos y juegos de tacto
Las plantas de los pies sienten mucho, pero dentro del zapato tienen poco que hacer. Un camino descalzo en casa se prepara en un momento:
- Poned en fila por el pasillo distintas superficies: una toalla, un felpudo, papel de periódico arrugado, un cojín, una bandeja con un poco de arroz.
- Tu hijo recorre el camino despacio y descalzo y dice lo que siente: blando, áspero, frío, inestable.
- Después, con los ojos cerrados y de tu mano: ¿reconoce cada superficie?
- Fuera se puede hacer en césped, arena, musgo o piedras lisas. Mirad antes que no haya cristales.
Para las manos está la bolsa misteriosa: en una bolsa de tela metéis una cuchara, una piña, una goma de borrar y una llave. Tu hijo mete la mano y adivina sin mirar.
Finales tranquilos después de jugar
Después del fuerte de cojines y de tirar de la toalla, encaja un cierre lento. Con el Trazo tranquilo en la pared, tu hijo recorre formas de pie, al ritmo de la respiración. En la Respiración con formas, un dedo recorre una forma y la respiración lo acompaña. Las dos llevan la atención al propio cuerpo.
Algunas familias preguntan por las mantas con peso para dormir. En un estudio con niños autistas de 5 a 16 años con problemas de sueño graves, los niños no durmieron más, no se durmieron antes ni se despertaron menos con la manta con peso que con una normal. Aun así, niños y padres la preferían (Gringras et al. 2014). Consúltalo con el pediatra antes de comprarla.
Qué dicen los estudios sobre los enfoques sensoriales
Muchas actividades de conciencia corporal vienen de la terapia ocupacional y de la terapia de integración sensorial. Cuánto consiguen estos enfoques es discutido:
- La Academia Estadounidense de Pediatría considera que la investigación sobre la eficacia de la integración sensorial es limitada y no concluyente. La terapia ocupacional con elementos sensoriales puede formar parte de un plan de tratamiento más amplio, pero hay que informar a las familias de esos límites (AAP 2012).
- En su web para familias, la AAP añade que hasta ahora la eficacia se basa únicamente en experiencias personales (AAP, HealthyChildren.org).
- Una revisión de estudios con niños autistas encontró efectos positivos de la terapia de integración sensorial en consulta en dos ensayos aleatorizados pequeños. Las herramientas sueltas del día a día, como los chalecos con peso o las pelotas para sentarse, mostraron pocos efectos (Case-Smith et al. 2015).
Para ti, eso significa que los juegos de este artículo son experiencia corporal y tiempo compartido, y a la mayoría de los niños les divierten. Nadie puede prometer en serio que tu hijo vaya a estar más tranquilo, más hábil o más atento gracias a ellos.
Cuándo consultar al pediatra o al terapeuta ocupacional
Habla con el pediatra si algo te preocupa durante semanas, por ejemplo:
- Tu hijo se hace daño o se lo hace a otros a menudo al jugar, sin querer.
- Vestirse, comer con cubiertos o subir escaleras le cuesta claramente más que a otros niños de su edad durante mucho tiempo.
- Evita el contacto o cierta ropa con tanta fuerza que vuestro día a día se resiente.
- En la escuela infantil o en el colegio te lo comentan sin que preguntes.
Solo un profesional puede decir, tras valorarlo, si tu hijo necesita apoyo. Las etiquetas de internet ayudan poco en esa conversación; es mejor describir situaciones concretas. Para encontrar un terapeuta ocupacional, KidsHealth recomienda empezar pidiendo al médico una derivación (KidsHealth).
Cómo encajan la práctica en casa y la terapia lo explica Ejercicios de terapia ocupacional en casa: qué pueden hacer los padres. Aquí no encontrarás una lista para autodiagnosticar, a propósito.
Ejercicios relacionados
- 30Posturas de estatuaInstrucciones completas en el cuaderno imprimibleMantener posturas sencillas durante cinco respiraciones tranquilas.
- 20Marcha cruzadaInstrucciones completas en el cuaderno imprimibleEl codo toca la rodilla contraria en un ritmo de marcha tranquilo.
- 21Ocho con pelotaInstrucciones completas en el cuaderno imprimiblePasar una pelota pequeña alrededor de las rodillas en forma de ocho.
- 7Trazo tranquilo en la paredRecorrer las mismas formas de pie, al ritmo de la respiración.
- 10Respiración con formasRecorrer una forma con el dedo y respirar a su ritmo.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las actividades propioceptivas para niños?
Son juegos en los que los músculos empujan o tiran contra una resistencia o mantienen una postura. El nombre viene de la propiocepción, el sentido de la posición y el movimiento del cuerpo (Tuthill y Azim 2018). Por ejemplo: cargar la compra, empujar el cesto de la ropa, tirar de una toalla entre dos, andar como una carretilla o las posturas de estatua.
¿Qué juegos de conciencia corporal van bien en infantil?
En infantil funcionan bien los juegos con mucho movimiento y contacto: el parte del tiempo o la pizza en la espalda, arrastrar cojines, la carretilla, los caminos descalzos y posturas sencillas como el árbol o el gato. Deja que tu hijo decida con cuánta fuerza. Bastan unos minutos cada vez, mejor cuando tengáis tiempo de todos modos.
¿Qué actividades propioceptivas se pueden hacer en casa?
Casi todas: llevar bolsas ligeras de la compra, empujar el cesto de la ropa, arrimar las sillas, construir un fuerte con los cojines del sofá, «empujar la pared», tirar de una toalla y el sándwich de cojines. Para el final, posturas de estatua o un juego tranquilo de respiración. No hace falta comprar material.
¿Cuándo hace falta terapia ocupacional?
Cuando a tu hijo, durante mucho tiempo, le cuestan bastante más que a otros niños las tareas del día a día, como vestirse, comer o jugar con otros, y en el colegio también lo notan. Empieza por el pediatra, que lo valorará y podrá derivaros. Pide al terapeuta objetivos centrados en el día a día de tu hijo.
Para seguir leyendo
Fuentes
- Tuthill y Azim (2018): Proprioception, Current Biology
- Academia Estadounidense de Pediatría (2012): terapias de integración sensorial en niños con trastornos del desarrollo y de la conducta, Pediatrics
- Academia Estadounidense de Pediatría: Terapia de integración sensorial, HealthyChildren.org
- Case-Smith et al. (2015): revisión sistemática de intervenciones sensoriales en niños autistas, Autism
- Gringras et al. (2014): mantas con peso y sueño en niños autistas, ensayo aleatorizado, Pediatrics
- KidsHealth de Nemours: Terapia ocupacional