Ejercicios de terapia ocupacional en casa: qué pueden hacer los padres

Publicado:

Los ejercicios de terapia ocupacional para niños en casa son pequeñas tareas del día a día y juegos que tu hijo practica entre sesiones, acordados con su terapeuta ocupacional. Lo que tu hijo debe practicar lo decide el terapeuta, y tu papel es darle a esa práctica un lugar fijo en la vida familiar.

Qué es la terapia ocupacional infantil

El Consejo General de Colegios de Terapeutas Ocupacionales de España recoge la definición de la Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales: una profesión sanitaria centrada en la persona, cuya finalidad principal es posibilitar la participación en las actividades de la vida cotidiana (CGCTO). En los niños, la vida cotidiana es sobre todo jugar, vestirse, comer, participar en el colegio y llevarse bien con otros niños.

En la práctica, un terapeuta ocupacional puede trabajar con tu hijo cosas como agarrar y soltar juguetes, la coordinación ojo-mano o habilidades básicas como vestirse, cepillarse los dientes, bañarse y comer (KidsHealth). Si crees que tu hijo podría necesitarlo, un buen primer paso es hablar con su pediatra o con el orientador del colegio.

Una sesión a la semana es poco tiempo comparado con el resto de la semana. La mayor parte del tiempo tu hijo está en casa, en la guardería o en el colegio. Por eso vale la pena hablar con el terapeuta sobre qué puede pasar entre sesiones y qué es mejor dejar.

Por qué practicar en casa forma parte del proceso

Para niños con trastorno del desarrollo de la coordinación existen recomendaciones internacionales, una especie de guía clínica (Blank et al. 2019). Aconsejan dar a los niños muchas oportunidades de practicar movimientos en la vida diaria: en casa, en el colegio, en el tiempo libre y en el deporte. Los profesionales que atienden al niño deben explicar a los padres cómo pueden apoyarlo.

La guía considera importante el apoyo de los padres y de otras personas cercanas para que el tratamiento salga bien. También dice con claridad que no todas las familias pueden dar ese apoyo. Así que, si ahora mismo en tu casa no es posible porque los hermanos, el trabajo o una enfermedad lo ocupan todo, no has fallado.

La guía se refiere a un diagnóstico concreto. Si tu hijo debe practicar en casa, y cuánto, lo decide el terapeuta que lo conoce. Los juegos de esta web no son terapia ocupacional y no la sustituyen. Pueden ser un complemento en el día a día si su terapeuta está de acuerdo.

Preguntas para la próxima sesión

El programa para casa lo marca el terapeuta, no internet. Las sesiones pasan rápido y las preguntas importantes suelen llegar de vuelta a casa. Por eso, apunta antes lo que quieres saber. Estas preguntas sirven para empezar:

  • ¿En qué estáis trabajando ahora y qué tiene que ver con nuestro día a día?
  • ¿Qué debe practicar mi hijo en casa, con qué frecuencia y durante cuánto tiempo?
  • ¿Me puedes enseñar la actividad una vez para guiarla bien?
  • ¿Cómo sé si una tarea es demasiado fácil o demasiado difícil?
  • ¿Qué tareas del día a día puede hacer ya mi hijo solo?
  • ¿Encajan estos juegos que le gustan a mi hijo con lo que estáis trabajando?
  • ¿Hay algo que sea mejor no hacer en casa?

Si tu hijo tiene edad suficiente, inclúyelo en la conversación. La guía recomienda tener en cuenta el punto de vista del niño y de la familia al fijar objetivos (Blank et al. 2019). Un niño que quiere montar en bici o atarse los cordones suele practicar con más ganas que uno al que le imponen una meta.

Ejercicios de terapia ocupacional para niños en casa: el día a día

La guía recomienda enfoques que trabajan directamente sobre las actividades diarias, como el cuidado personal, el juego, el deporte, las manualidades y las tareas escolares (Blank et al. 2019). Para los padres, esto significa que muchas ocasiones de practicar están en cosas que ya hacéis cada día.

  • Vestirse: botones, cremalleras, calcetines. Calcula más tiempo de lo normal, por ejemplo el fin de semana, cuando nadie tiene prisa por la mañana.
  • Poner la mesa: llevar platos, contar cubiertos, dejar los vasos sin que se caigan. Hace falta fuerza, equilibrio y algo de planificación.
  • Recortar: con unas tijeras infantiles, primero tiras de papel, después siguiendo una línea. Una mano corta y la otra sujeta y gira el papel.
  • Amasar: plastilina, masa de sal o masa de pan para enrollar, apretar y pellizcar. Los dedos están ocupados y no tiene que salir nada concreto.
  • Cocinar: remover, verter o pelar fruta son tareas sencillas en las que los niños pueden ayudar.

Así puedes convertir una tarea diaria en una pequeña práctica:

  1. Pregunta al terapeuta qué tarea toca ahora y elige solo esa.
  2. Divídela en pasos pequeños. Con la chaqueta: encontrar la manga, meter el brazo, encajar la cremallera, subirla.
  3. Deja que tu hijo haga el paso que casi sabe hacer solo. El resto lo haces tú, sin comentarios.
  4. Cuando eso salga bien unos días, pásale el siguiente paso. Puede tardar semanas.

El terapeuta es quien mejor sabe si este orden encaja con tu hijo. Algunos niños necesitan otro tipo de ayuda, como un lápiz más grueso, otras tijeras o una postura mejor en la mesa.

Motricidad gruesa, motricidad fina y las dos manos: juegos que encajan

Junto a las tareas diarias, los juegos cortos aportan variedad. Las ideas de abajo están ordenadas por áreas. Enséñaselas al terapeuta antes de jugarlas con regularidad. Así sabéis si encajan con el programa para casa o si ahora hay algo más importante.

Para la motricidad gruesa, es decir, los movimientos con todo el cuerpo, sirve el Circuito de flechas. Unas hojas con flechas están en el suelo y tu hijo recorre el camino saltando. En la Marcha cruzada, el codo toca la rodilla contraria a un ritmo tranquilo. Así practica cruzar la línea media, es decir, llevar un brazo o una pierna por delante del centro del cuerpo hacia el otro lado.

La motricidad fina tiene que ver con dedos y manos. En el Patrón de cuentas, tu hijo mira un patrón un momento y luego lo ensarta. Una mano sujeta el cordón y la otra guía la cuenta.

El Dibujo en espejo pide las dos manos a la vez: tu hijo dibuja la misma forma a la izquierda y a la derecha. En el Bucle grande, de pie frente a la pared, recorre despacio una forma grande con todo el brazo.

El Ocho con pelota trabaja la conciencia corporal. Tu hijo pasa una pelota pequeña alrededor de las rodillas formando un ocho. Para hacerlo tiene que notar dónde están sus manos y sus piernas sin mirar todo el rato. Algo más tranquilo son las Posturas de estatua: adoptar una postura sencilla y mantenerla unas cuantas respiraciones.

Encontrarás más ideas en los ejercicios de cuerpo y coordinación. Estos juegos son práctica y tiempo juntos. Solo el terapeuta puede valorar si encajan con los objetivos de tu hijo.

Con qué frecuencia, cuánto tiempo y con qué ganas

No hay una respuesta general. La guía dice expresamente que todavía no se pueden dar recomendaciones claras sobre frecuencia y duración, porque faltan estudios comparativos. En los estudios que revisó, los programas largos no obtuvieron mejores resultados en pruebas estandarizadas que los cortos (Blank et al. 2019).

Por eso, sigue lo que propone el terapeuta y pregunta si no hay un plan. Las sesiones cortas suelen ser más fáciles de encajar en el día que una sesión larga el fin de semana. Algunas reglas prácticas que no prometen nada, pero facilitan el día a día:

  • Un momento fijo, por ejemplo después de cenar o antes de lavarse los dientes.
  • Parar mientras todavía es divertido.
  • Mejor una tarea con calma que varias seguidas.
  • Prever días de descanso, sobre todo en semanas cargadas.

Practicar suele costar a los niños, sobre todo cuando les resulta difícil algo que otros parecen hacer sin esfuerzo. La guía describe que fallar una y otra vez afecta a la autoestima, y que los padres y el colegio son importantes para la motivación (Blank et al. 2019). Deja que tu hijo decida qué juego hacéis y quién empieza. Participa tú también: si dibujas con las dos manos a la vez, tu hijo ve que tampoco es fácil para los adultos. Elogia el esfuerzo, no el resultado.

Si tu hijo se niega durante semanas o la práctica acaba a menudo en lágrimas, coméntalo con el terapeuta. Quizá la tarea no encaja o tu hijo necesita una pausa.

Mientras esperáis plaza

Si estáis esperando plaza, no tienes que hacer de terapeuta mientras tanto. Tiene más sentido observar con atención. Durante unas semanas, apunta ejemplos breves de tareas diarias en las que tu hijo necesita ayuda: el botón de la chaqueta, el lápiz que se le resbala, las escaleras, la bici.

Estas notas son muy útiles en la primera cita, porque muestran cómo es de verdad el día a día. Apunta también lo que sale bien y lo que le gusta a tu hijo. El terapeuta puede partir de ahí más adelante.

El parque, correr, las manualidades y ayudar en casa pueden seguir con normalidad durante la espera. No sustituyen un tratamiento, pero forman parte de la infancia. Si la espera se alarga mucho, pregunta al pediatra si hay otras opciones cerca.

Cuándo hablar con el terapeuta o con el pediatra

Las ideas de este artículo están pensadas para la vida familiar. No sustituyen un diagnóstico ni una terapia. Habla con el terapeuta o con el pediatra si se da alguno de estos puntos:

  • Tu hijo siente dolor durante una actividad o se encuentra mal después.
  • Algo que tu hijo ya sabía hacer de repente no le sale.
  • Practicar en casa termina a menudo en discusiones o lágrimas.
  • Aparecen dificultades nuevas, por ejemplo en el colegio o con los amigos.
  • No sabes si un juego de internet encaja con el programa para casa.

El pediatra puede derivar a otros especialistas si hace falta. Si a tu hijo le han diagnosticado TDAH o lo sospechas, la Fundación CADAH ofrece información y orientación para familias. Aquí no encontrarás a propósito una lista para autodiagnóstico. Valorarlo es tarea de profesionales.

Ejercicios relacionados

Preguntas frecuentes

¿Puedo hacer terapia ocupacional en casa yo mismo?

No. La terapia ocupacional la hacen profesionales formados que primero observan con detalle lo que necesita tu hijo. Lo que sí puedes hacer es practicar en casa lo que el terapeuta te indique y dejar a propósito que tu hijo se encargue de tareas diarias. Los juegos de esta web son un complemento y tiempo juntos, no un sustituto.

¿Qué ejercicios de terapia ocupacional puedo hacer con mi hijo en casa?

Primero, los que proponga su terapeuta. Junto a ellos encajan tareas diarias como vestirse, poner la mesa, recortar o amasar. Para variar, puedes probar juegos cortos de movimiento y de dedos como la Marcha cruzada o el Patrón de cuentas. Pregunta al terapeuta si encajan con los objetivos de tu hijo.

¿Cómo encuentro un terapeuta ocupacional para mi hijo?

Habla con su pediatra para que lo derive o consulta al orientador del colegio (KidsHealth). Cómo funciona el acceso y quién lo paga depende del país y del sistema de salud, así que infórmate antes de la primera cita.

Para seguir leyendo

Fuentes

  1. Consejo General de Colegios de Terapeutas Ocupacionales (CGCTO): qué es la terapia ocupacional
  2. KidsHealth de Nemours: Terapia ocupacional
  3. Blank et al. (2019): recomendaciones internacionales sobre el trastorno del desarrollo de la coordinación, Developmental Medicine & Child Neurology
  4. Fundación CADAH: información sobre el TDAH para familias

Este artículo es una ayuda para el día a día en familia. No sustituye un diagnóstico ni el consejo de un médico, psicoterapeuta o terapeuta ocupacional. Más información

Recopilado por Sandor Farkas · Fuentes y origen