Recompensas para niños: 40 ideas sin chuches ni dinero

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Las mejores recompensas para niños son pequeñas, van en proporción al esfuerzo y muchas veces no cuestan nada: tiempo contigo, algo que vivís juntos, poder elegir o una cosa pequeña. Funcionan mejor si hacéis juntos una lista de deseos y la vais cambiando de vez en cuando.

Recompensas para niños: cuatro tipos de ideas

Cuando oímos «premio», solemos pensar en una bolsa de chuches, un huevo sorpresa o unas monedas. Pero lo que los niños más desean suele ser mucho más sencillo. Los CDC de Estados Unidos recuerdan que las recompensas no tienen por qué costar mucho dinero y que conviene darlas justo después de lo que se quiere premiar (CDC).

Por eso las ideas de abajo están en cuatro grupos, de «gratis» a «cuesta un poco»: tiempo contigo, vivir algo juntos, poder elegir y cosas pequeñas. Junto a cada idea hay una edad orientativa. Es solo una pista. Lo que tu hijo desea lo sabe él mejor que nadie.

Si usáis una tabla de puntos, que las reglas sean sencillas: un punto justo después de cada paso, los pasos a medias también cuentan y nunca se quita un punto. Este artículo trata de lo que viene después: la lista de cosas por las que vale la pena ahorrar.

Tiempo contigo: premios que no cuestan nada

Para muchos niños, tenerte un rato solo para ellos es el mejor premio. La clave está en «solo»: el móvil se queda en otra habitación y tu hijo decide qué se hace.

  • Diez minutos de juego, y tu hijo elige a qué (desde 3 años)
  • Un cuento más o un capítulo extra antes de dormir (desde 3 años)
  • Construir juntos una cabaña con mantas y sillas (desde 3 años)
  • Una guerra de almohadas en la cama grande (desde 3 años)
  • Hacer tortitas juntos, y tu hijo remueve la masa (desde 4 años)
  • Media hora solo para vosotros dos, sin hermanos (desde 4 años)
  • Escuchar un audiolibro acurrucados en el sofá (desde 4 años)
  • Un juego de mesa sin mirar el reloj (desde 5 años)
  • Empezar un puzle grande y añadir unas piezas cada noche (desde 6 años)
  • Aprender juntos algo que le interese ahora: trucos de magia, juegos de cartas, arreglar una rueda de la bici (desde 8 años)

Juegos cortos para pasar tiempo juntos

Si no se te ocurre nada o vais justos de tiempo, van bien los juegos cortos que no necesitan preparación. Duran pocos minutos y quedan muy bien en la lista de deseos.

  • Mímica de emociones: uno representa un sentimiento sin palabras y el otro lo adivina.
  • Eco de palmas: tú marcas un ritmo con palmas y tu hijo lo repite igual. Después cambiáis.
  • Hago la maleta: cada turno repite toda la lista y añade una cosa más. Perfecto para el coche.
  • Posturas de estatua: mantened posturas sencillas durante cinco respiraciones tranquilas, como última ronda antes de dormir.

Encontrarás más juegos así en los ejercicios de calma y emociones. Deja que tu hijo elija a cuál jugar hoy. Elegir ya forma parte del premio.

Vivir algo juntos: salidas y pequeñas aventuras

Vivir algo juntos pide más tiempo y a veces algo de dinero. A cambio, tu hijo seguirá hablando de ello semanas después. Estas ideas encajan con los objetivos grandes de la lista.

  • Un pícnic en el salón, sobre una manta en el suelo (desde 3 años)
  • Ir al parque que más le gusta, aunque quede más lejos (desde 3 años)
  • Un paseo de noche con linterna (desde 4 años)
  • Ir juntos a la biblioteca y que elija tres libros (desde 4 años)
  • Subir al autobús o al tren hasta la última parada y volver (desde 4 años)
  • Una visita a la piscina, al zoo o a una granja escuela (desde 4 años)
  • Acampar en el jardín, en la terraza o en el salón (desde 5 años)
  • Una ruta en bici con parada en un sitio especial (desde 6 años)
  • Invitar a un amigo o una amiga a dormir (desde 6 años)
  • Una excursión de un día que planea tu hijo, dentro de unos límites que pones tú (desde 9 años)

Poder elegir: premios sin dinero

Los niños pasan el día adaptándose a lo que deciden otros. Por eso mandar por una vez les parece algo especial. Estos premios no cuestan nada y caben en cualquier día normal.

  • Elegir la cena entre dos o tres opciones (desde 3 años)
  • Decidir qué música suena en el coche (desde 3 años)
  • Escoger su sitio en la mesa o en el coche (desde 3 años)
  • Elegir el cuento de la noche, aunque sea el mismo por décima vez (desde 3 años)
  • Empujar el carro en el súper (desde 4 años)
  • Decidir el camino del paseo, cruce a cruce (desde 4 años)
  • Organizar la tarde del domingo para toda la familia (desde 6 años)
  • Acostarse un cuarto de hora más tarde antes de un día libre (desde 6 años)
  • Repartir por una vez las tareas de casa, también a los adultos (desde 7 años)
  • Elegir el destino de la próxima excursión familiar (desde 8 años)

Cosas pequeñas: premios que no sean dulces

A veces apetece algo que se pueda tocar, sobre todo para un objetivo grande. Las cosas que tu hijo usa o colecciona duran más que una chocolatina.

  • Una hoja de pegatinas o un sello propio (desde 3 años)
  • Tizas de colores para el suelo o un pompero (desde 3 años)
  • Un cuaderno para colorear, un bloc o ceras nuevas (desde 3 años)
  • Gomas o pinzas para el pelo, o un llavero (desde 4 años)
  • Una lupa, una linterna o una brújula para salir al campo (desde 5 años)
  • Semillas y una maceta pequeña para plantar (desde 5 años)
  • Un cuadernillo de pasatiempos, laberintos o buscar diferencias (desde 6 años)
  • El siguiente libro de la colección que está leyendo (desde 7 años)
  • Una baraja o un juego pequeño para llevar de viaje (desde 8 años)
  • Material para una manualidad que lleva tiempo planeando (desde 8 años)

Poned un límite de precio que encaje con vuestro bolsillo. Una semana lavándose los dientes sin recordatorios no pide un juguete grande.

Chuches, pantallas y dinero: mejor no, o con cuidado

Las chuches están siempre a mano, y ahí está el problema. Los pediatras de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) lo resumen en su decálogo de la alimentación: «La comida no es un premio ni un castigo» (AEPap, Decálogo de la alimentación). Un helado en verano sigue estando bien, solo que no como pago.

Usar las pantallas como premio es tentador. Pero lo que hay que ganarse puede acabar pareciendo más valioso. En un estudio canadiense pequeño con 62 niños de entre año y medio y cinco años, los niños pasaban más tiempo con pantallas cuando sus padres las usaban para dirigirlos, como premio o castigo: en el caso de las madres entre semana, en el de los padres el fin de semana (Tang et al. 2018). Es una relación, no una prueba de causa. Aun así, nuestra propuesta es pactar de antemano el tiempo de pantalla en lugar de ofrecerlo como premio.

El dinero es el premio más delicado. Una opción es separar la paga de las tareas de casa de cada día y pagar solo trabajos extra más grandes, como ayudar toda una mañana en el huerto. Decidáis lo que decidáis, no pagues por lo que a tu hijo ya le gusta hacer, como leer o dibujar. Una gran revisión de 128 experimentos encontró que los premios materiales prometidos de antemano pueden apagar el interés por actividades que los niños disfrutan por sí mismos (Deci, Koestner & Ryan 1999).

La lista de deseos: juntos, a medida y con variedad

La mejor lista de ideas sirve de poco si no encaja con tu hijo. Sentaos juntos a la mesa de la cocina y escribid o dibujad una lista de deseos.

  1. Preguntaos: ¿Qué te gustaría hacer conmigo? ¿Qué te gustaría decidir tú por una vez?
  2. Apuntad todas las ideas, también las grandes. Tachar se puede después.
  3. Ordenadlas por tamaño: deseos pequeños para un día, medianos para una semana, grandes para varias semanas.
  4. Decidid juntos cuánto cuesta cada deseo. El tamaño va con el esfuerzo: una pegatina por un día, una excursión por un mes entero.
  5. Colgad la lista donde tu hijo la vea cada día.

Con el tiempo, algunos premios aburren y aparecen gustos nuevos. Los CDC también señalan que las pegatinas y los sellos pierden fuerza a medida que los niños crecen (CDC). Revisad la lista de vez en cuando, por ejemplo el domingo por la tarde o el primer día de vacaciones.

La Teselora App sigue la misma idea: en la tienda, tu hijo cambia puntos por recompensas de la vida real que decides tú, y las sugerencias están ordenadas en estos mismos cuatro grupos.

Más abajo tienes una lista de deseos con tabla de puntos para imprimir. Abajo hay sitio para tres deseos y arriba para una semana con cinco pasos.

Para imprimir

  • Abajo, la lista de deseos con un regalo y tres líneas para deseos, cada una con una estrella. Arriba, siete casillas para los días y cinco pasos con estrellas para colorear.Lista de deseos con tabla de puntosAbajo, la lista de deseos con un regalo y tres líneas para deseos, cada una con una estrella. Arriba, siete casillas para los días y cinco pasos con estrellas para colorear.

Gratis y sin registro. Cada hoja cabe en un A4.

¿Cómo quieres imprimir?

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Preguntas frecuentes

¿Es bueno premiar a los niños?

Depende de qué y de cómo. Un premio pequeño, pactado de antemano, para una tarea nueva o poco divertida es otra cosa que premiar lo que a tu hijo ya le gusta hacer. Eso último no conviene, porque los premios prometidos pueden apagar ese interés (Deci, Koestner & Ryan 1999). Y no todo tiene que tener premio: una palabra sincera tuya o un rato juntos valen mucho.

¿Qué premios dar a los niños que no sean dulces?

Tiempo contigo, como un juego que elige tu hijo o un cuento más. Algo que vivís juntos, como un paseo con linterna o una visita a la biblioteca. Poder elegir, por ejemplo la cena o la música del coche. Y de vez en cuando una cosa pequeña: pegatinas, tizas, una lupa o el siguiente libro de su colección.

¿Hay que premiar a los niños por las buenas notas?

Con dinero, mejor no. Si a tu hijo le gusta aprender, un pago prometido puede apagar ese interés (Deci, Koestner & Ryan 1999). Alégrate con él y dile en concreto lo que has visto, por ejemplo cuántas tardes repasó las tablas. Si queréis celebrar las notas, haced una excursión con todos los hermanos.

¿Qué recompensas funcionan en clase, en primaria?

En primaria van bien los premios que disfruta toda la clase: un juego al final de la sesión, un cuento leído en voz alta o una clase al aire libre. A cada niño le hace ilusión un sello, elegir sitio durante un día o un encargo especial en el aula. En casa, después de un día largo de cole, tu tiempo cuenta más que cualquier cosa.

Para seguir leyendo

Fuentes

  1. AEPap: Decálogo de la alimentación, familiaysalud.es
  2. CDC: Creación y uso de un sistema de recompensas, cdc.gov
  3. Tang et al. (2018): Mothers' and fathers' media parenting practices associated with young children's screen-time, BMC Obesity
  4. Deci, Koestner & Ryan (1999): metaanálisis sobre recompensas y motivación intrínseca, Psychological Bulletin

Este artículo es una ayuda para el día a día en familia. No sustituye un diagnóstico ni el consejo de un médico, psicoterapeuta o terapeuta ocupacional. Más información