Cómo elogiar a los niños: frases en lugar de «muy bien»

Por · Publicado:

Elogiar bien a los niños consiste en describir lo que has visto y valorar el esfuerzo, las ideas o los avances en lugar de juzgar al niño entero («Eres muy listo»). Se trata de frases sinceras y concretas, en dosis normales, sin superlativos ni comparaciones.

Qué dicen los estudios sobre los elogios

El trabajo más conocido es de Claudia Mueller y Carol Dweck. En seis estudios, niños de quinto de primaria recibían, tras una tarea, un elogio por su inteligencia o por su esfuerzo. Después venía una ronda más difícil que acababa en fracaso. Los niños elogiados por ser listos insistían menos, disfrutaban menos de la tarea y lo hacían peor. Además, veían la inteligencia más bien como algo fijo (Mueller & Dweck 1998).

Un estudio en el día a día familiar apunta en la misma dirección. Un equipo grabó cómo hablaban los padres con sus hijos de uno a tres años. Los niños cuyos padres elogiaban más el esfuerzo veían a los siete u ocho años las capacidades como algo que se puede desarrollar. Los elogios a rasgos, en cambio, no se relacionaron con una visión fija (Gunderson et al. 2013). Participaron 53 familias y el estudio muestra una relación, no una causa.

Una gran revisión describe cuándo un elogio suele reforzar las ganas de hacer algo: cuando es sincero, relaciona el éxito con algo que el niño puede controlar, respeta su autonomía, no se apoya en comparaciones con otros y transmite expectativas alcanzables. La edad, el sexo y la cultura también influyen (Henderlong & Lepper 2002).

Lo que la investigación no resuelve

El elogio, por tanto, no es bueno ni malo en sí mismo. Según Henderlong y Lepper, puede reforzar las ganas de un niño, debilitarlas o no cambiar nada, según cómo se diga y cómo le llegue.

Ni siquiera los famosos resultados sobre elogiar la inteligencia son definitivos. Un equipo repitió los experimentos de Mueller y Dweck con 624 niños de 9 a 13 años en China y no volvió a encontrar la mayoría de los efectos. Tampoco hubo relación entre la forma de pensar de los niños y cómo llevaban los fracasos o sus notas (Li & Bates 2019).

Los resultados son mixtos. Muchos estudios se hicieron en laboratorio, con una tarea y una sola frase. En casa dices miles de frases a lo largo de los años, y ninguna marca a tu hijo para siempre. Lo que sí se mantiene: un elogio que describe lo que tu hijo ha hecho es más sincero y le dice más que un juicio sobre toda su persona.

Elogio descriptivo: decir lo que has visto

«¡Muy bien!» y «¡Qué bonito!» se nos escapan a todos. No está mal, pero tu hijo no sabe qué es lo que te ha gustado. El elogio descriptivo lo nombra: «Has guardado todos los lápices en el bote». O: «Le has dado la pala a tu hermana cuando estaba llorando».

La Academia Estadounidense de Pediatría pone ejemplos de este tipo, como «Me gusta cómo esperaste tu turno», y recomienda reconocer incluso los pequeños cambios y mejoras (AAP, HealthyChildren.org).

Una estructura sencilla ayuda. Primero: ¿qué has visto? Luego, si encaja: ¿qué ha traído? «Has puesto la mesa. Ya podemos comer». No hace falta más.

Esfuerzo y camino en lugar de «qué listo eres»

Elogiar rasgos suena cariñoso: «Qué listo eres», «Eres un artista», «Eres muy bueno». El problema llega con el siguiente error. Si ser listo era el motivo del éxito, ¿qué dice entonces un fracaso del niño?

Elogiar el camino pone el foco en lo que tu hijo puede controlar: practicar, probar, insistir, tener una idea nueva. Así que, en vez de «Eres un genio de las mates», mejor «Has probado dos formas hasta que una ha salido». En vez de «Qué deportista eres», mejor «Cada día has nadado un poco más».

Elogiar el esfuerzo no significa maquillar cualquier resultado. Si tu hijo se ha esforzado y aun así no ha salido, díselo con sinceridad y pensad juntos qué puede probar distinto la próxima vez.

Elogios para niños: sinceros y sin exagerar

Muchos padres elogian más cuando su hijo duda de sí mismo. Una serie de estudios de Países Bajos encontró que los adultos dan con más frecuencia elogios exagerados, como «¡Has hecho un dibujo increíblemente bonito!», a los niños con baja autoestima. En un experimento, precisamente esos niños elegían después menos tareas difíciles, mientras que los niños con autoestima alta elegían más (Brummelman et al. 2014).

Los investigadores creen que el elogio exagerado pone el listón muy alto. Si ya fuiste «increíble», la próxima vez solo puedes perder.

Si cada gesto se lleva un «¡Genial!», la palabra pierde peso. Mejor menos a menudo y más preciso.

Cómo elogiar a los niños en el día a día: 25 frases

En lugar de «muy bien», prueba frases como estas. Tómalas como ideas y dilas con tus propias palabras.

Por la mañana y en casa:

  • «Hoy te has vestido tú solo, hasta los calcetines».
  • «Has puesto la mesa sin que te lo pidiera».
  • «Gracias por dejar los zapatos en el zapatero nada más llegar».
  • «Has hecho la cama. Qué acogedora ha quedado».
  • «Te has acordado de la cantimplora. Así hoy vamos más tranquilos».

Deberes y cole:

  • «Has seguido con el problema aunque era difícil».
  • «Has probado otra forma cuando la primera no salía».
  • «Tus letras están más iguales que la semana pasada».
  • «Has decidido tú solo por dónde empezar».
  • «Has preguntado cuando te has atascado».

Jugar, dibujar, construir:

  • «Cuéntame cómo se te ocurrió la idea de la torre».
  • «Has usado un montón de azules distintos».
  • «La torre se ha caído tres veces y has vuelto a empezar cada vez».
  • «Te has fijado muy bien en las instrucciones».
  • «Le has dedicado mucho rato al dibujo. Se ve cada detalle».

Con los demás:

  • «Has esperado a que terminara de hablar por teléfono. Gracias».
  • «Has ayudado a tu hermano con el puzle sin hacérselo tú».
  • «Me has dicho que estabas enfadado en vez de empujar».
  • «Le has contado a la abuela tu día. Le ha hecho mucha ilusión».
  • «Le has dejado tu coche favorito. Has sido muy generoso».

En los momentos difíciles:

  • «Ha estado reñido y aun así lo has intentado».
  • «Estabas nervioso por la clase de natación y aun así te has metido en el agua».
  • «He visto que has respirado hondo antes de contestar».
  • «Has pedido perdón. Sé que no era fácil».
  • «Has seguido aunque ya no te apetecía».

A veces la mejor respuesta no es un elogio, sino interés de verdad: «Cuéntame». O sentarte a su lado y mirar.

Elogio y premio: dos cosas distintas

El elogio son palabras, al momento y gratis. Un premio es algo que tu hijo se gana, como puntos, una salida o una pegatina. Las dos cosas pueden convivir. Si usáis una tabla de puntos, que sea justa: los puntos llegan justo después de cada paso y nunca se quitan.

Solo hay que recordar que los puntos no sustituyen tus palabras. En la Teselora App cada paso terminado también da puntos, pero el «Hoy te has lavado los dientes sin que te lo recordara» en el desayuno sigue teniendo que salir de ti.

Elogiar a los hermanos sin comparar

«Mira qué ordenada tiene tu hermana la habitación» se dice para animar y les sienta mal a los dos. Henderlong y Lepper cuentan los elogios que no se apoyan en comparaciones con otros entre las condiciones en las que el elogio suele reforzar la motivación (Henderlong & Lepper 2002). Y En Familia, el portal de la Asociación Española de Pediatría, advierte de que la comparación con otros que hacen las cosas mejor, como los hermanos, resta autoestima (En Familia, AEP).

  • Elogia a cada uno por lo que ha hecho él, mejor cuando el otro no está delante.
  • Compara a tu hijo consigo mismo: «La semana pasada aún necesitabas ayuda, hoy lo has hecho solo».
  • Valora lo que hacen juntos: «Habéis construido la cabaña juntos y os habéis ido turnando».
  • Nada de clasificaciones, ni en broma: quien se viste más rápido no es mejor hijo.

Cuando tu hijo rechaza los elogios

Algunos niños quitan importancia, ponen los ojos en blanco o incluso arrugan el dibujo que acabas de elogiar. Puede haber muchas razones: el elogio no encaja con lo que tu hijo piensa, le da vergüenza delante de otros o suena demasiado grande.

  • Elogia más bajito y con más detalle, sin superlativos.
  • A solas, mejor que delante de visitas o hermanos.
  • Describe en lugar de valorar: «Aquí has mezclado muchos colores» en vez de «Es precioso».
  • Pregunta en lugar de juzgar: «¿Qué es lo que más te gusta a ti?».
  • Deja una nota en la fiambrera. Hay niños que prefieren leer un elogio a oírlo.

En Familia aconseja reconocer el esfuerzo del niño aunque él no lo haga o lo rechace (En Familia, AEP). Con los niños que piensan poco de sí mismos, la tentación es exagerar aún más. Los estudios sobre elogios exagerados apuntan más bien a lo contrario (Brummelman et al. 2014).

Preguntas frecuentes

¿Por qué no decir «muy bien» a los niños?

Puedes decirlo. Solo que a tu hijo le dice poco. «Muy bien» es un aplauso general, mientras que describir lo que has visto le muestra qué te ha gustado exactamente: «Has guardado todas las piezas en la caja». Si «muy bien» es tu respuesta automática para todo, prueba a cambiarla de vez en cuando por una frase concreta, una pregunta o un simple gracias.

¿Por qué es importante elogiar a los niños?

Un elogio sincero le dice a tu hijo que ves lo que hace y lo que le cuesta. Según una gran revisión, el elogio puede reforzar las ganas de hacer algo cuando es sincero, se refiere a algo que el niño puede controlar y no lo compara con otros (Henderlong & Lepper 2002). No hace falta elogiar cada paso, pero sí fijarse en los avances.

¿Cómo elogiar el esfuerzo de un niño?

Describe lo que ha hecho para conseguirlo: «Has practicado la tabla del siete tres tardes seguidas», «Has buscado otra forma cuando la primera no salía». La AAP recomienda elogiar no solo el objetivo alcanzado, sino también el esfuerzo, y hacerlo cuanto antes (AAP, HealthyChildren.org). Y si no ha salido, dilo con sinceridad.

Para seguir leyendo

Fuentes

  1. Mueller & Dweck (1998): Praise for intelligence can undermine children's motivation and performance, Journal of Personality and Social Psychology
  2. Gunderson et al. (2013): Parent praise to 1- to 3-year-olds predicts children's motivational frameworks 5 years later, Child Development
  3. Henderlong & Lepper (2002): The effects of praise on children's intrinsic motivation, Psychological Bulletin
  4. Li & Bates (2019): repetición de los estudios sobre elogios y mentalidad con 624 niños, Journal of Experimental Psychology: General
  5. Brummelman et al. (2014): elogios exagerados en niños con baja autoestima, Psychological Science
  6. En Familia (AEP): Autoestima en niños y adolescentes, aeped.es
  7. Academia Estadounidense de Pediatría: Construir las bases para una autoestima saludable en los niños, HealthyChildren.org

Este artículo es una ayuda para el día a día en familia. No sustituye un diagnóstico ni el consejo de un médico, psicoterapeuta o terapeuta ocupacional. Más información