Normas en casa para niños: cómo ponerlas en familia
Las normas en casa para niños son unos pocos acuerdos claros que valen para todos los que vivís juntos, como «En casa caminamos» o «Después de jugar, recogemos». Se sostienen mejor si las pactáis en familia, las decís en positivo, las colgáis con dibujos y las revisáis de vez en cuando.
Por qué bastan de tres a cinco normas
Muchas familias empiezan con buena intención y una lista larguísima: no gritar, no correr, no hablar con la boca llena, zapatos fuera, ordenar el cuarto, pantallas apagadas a las siete. A la semana nadie sabe muy bien qué sigue valiendo.
En la revista para familias de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, las normas se describen como «pocas, útiles y expresadas de forma clara» (Famiped, AEPap). El portal En Familia, de la Asociación Española de Pediatría, lo resume en «pocas normas, pero claras»: mejor cuatro o cinco importantes que veinte imposibles de cumplir (En Familia, AEP). Y los CDC de Estados Unidos señalan que los niños pequeños solo pueden aprender y recordar dos o tres normas a la vez (CDC).
Con niños de infantil, dos o tres normas son un buen comienzo; con niños de primaria, de tres a cinco. Las tareas de cada día, como lavarse los dientes o preparar la mochila, van en la rutina diaria y no en el cartel de normas. En la Teselora App, por ejemplo, esos acuerdos diarios se convierten en cartas para la mañana, la tarde o la noche.
Decir lo que sí, no lo que no
Una frase con «no» le dice a tu hijo qué tiene que dejar de hacer, pero no qué puede hacer en su lugar. «No corras» no aclara si toca ir de puntillas, a saltos o a gatas. «En casa caminamos» muestra el objetivo. Los CDC describen una norma familiar como una frase concreta y clara sobre lo que esperáis de vuestro hijo (CDC).
- «No grites» se convierte en «En casa hablamos bajito».
- «No pegues» se convierte en «Las manos son para jugar y ayudar».
- «No lo dejes todo tirado» se convierte en «Después de jugar, recogemos juntos».
- «No interrumpas» se convierte en «Dejamos que el otro termine de hablar».
- «Nada de móviles en la mesa» se convierte en «Al comer, los móviles se quedan en el cajón».
El «nosotros» no es casualidad. Convierte una orden para el niño en un acuerdo de todos. Y en la mesa de la cocina suena mucho más amable que cualquier «tienes que».
Normas de convivencia en casa: pactarlas en una reunión familiar
Si tu hijo ayuda a pensar las normas, también son suyas. Una buena forma de hacerlo es una reunión familiar, a veces llamada asamblea familiar: un encuentro corto y regular de todos los que vivís en casa.
La Academia Estadounidense de Pediatría propone reuniones semanales a una hora regular que sea agradable, de no más de 20 o 30 minutos. Cada miembro de la familia habla sin críticas ni interrupciones, se apuntan los acuerdos y, en las decisiones difíciles, los padres tienen la última palabra (AAP, HealthyChildren.org).
- Elegid un momento fijo, por ejemplo el domingo después de cenar. Todos a la mesa y los móviles en otro sitio.
- Decid en una frase de qué va: «Hoy vamos a pensar qué tres normas queremos en casa».
- Haced una ronda: ¿Qué te molesta en casa? ¿Qué te gustaría? Todos tienen su turno, también el más pequeño.
- Elegid juntos los tres a cinco puntos más importantes y formulad cada uno en «nosotros».
- Hablad de qué pasa si una norma no se cumple.
- Apuntadlo o dibujadlo todo y quedad para la próxima vez. Al final, quien quiera puede decir qué le ha parecido la reunión.
Con niños de infantil, una reunión familiar dura diez minutos, no treinta. Si tu hijo se pone inquieto, se acabó por hoy y seguís la próxima vez.
Normas en casa para niños con dibujos
Una norma que solo está en la cabeza de los adultos casi no existe para un niño. Colgad las normas donde todos pasan, en el pasillo o en la nevera. Como muchos niños pequeños todavía no saben leer, los CDC aconsejan usar dibujos o símbolos en el cartel (CDC).
- Un dibujo por norma: dos pies para «En casa caminamos», una caja de juguetes para recoger, una oreja para escuchar al otro.
- Tu hijo pinta los dibujos o hacéis fotos en las que él representa la norma.
- La frase va en letra grande debajo del dibujo, para que los de primaria la puedan leer.
- Todos firman, los pequeños con la huella de la mano.
- El cartel se cuelga a la altura de los ojos de tu hijo, no de los tuyos.
Una plantilla para imprimir queda más ordenada. Un cartel hecho en casa, en cambio, muestra vuestras propias normas, y tu hijo reconoce sus dibujos al momento.
Las normas valen también para los adultos
Los niños miran con lupa si los mayores cumplen las mismas normas. Si colgáis «Al comer, los móviles se quedan en el cajón» y luego miras tú los mensajes, la norma desaparece. La AAP aconseja a los padres ser un ejemplo de lo que quieren ver en sus hijos (AAP, HealthyChildren.org).
Con las pantallas se nota todavía más. El Plan Digital Familiar de la Asociación Española de Pediatría recomienda que los padres regulen su propio uso y establezcan normas para toda la familia, y recuerda que el ejemplo es la herramienta educativa con mayor peso (AEP, Plan Digital Familiar).
Cuando tú te saltes una norma, dilo: «Acabo de levantar la voz, aunque quedamos en hablar bajito. Lo siento». Así tu hijo ve que la norma también cuenta para ti.
Ejemplos de normas por edades
Las normas que encajan dependen de la edad y de vuestro día a día. Estos ejemplos son sugerencias. Elegid de dos a cinco en lugar de colgarlas todas.
De tres a cinco años:
- En casa caminamos.
- Las manos son para jugar y ayudar.
- Después de jugar, recogemos juntos.
- Avisamos antes de salir del jardín o del portal.
De seis a nueve años:
- Dejamos que el otro termine de hablar.
- Llamamos antes de entrar si la puerta está cerrada.
- Si algo se rompe, lo decimos y ayudamos a arreglarlo.
- Las pantallas, en los ratos que hemos pactado.
Desde los diez años:
- Decimos adónde vamos y a qué hora volvemos.
- Por la noche, todos los móviles duermen en la cocina, también los de los padres.
- Pedimos permiso antes de coger algo de otro.
- Las discusiones las arreglamos cuando todos estamos tranquilos.
Cuando no se cumple una norma
Las normas se incumplen. Es parte del juego y no significa que la norma esté mal. Lo que importa es cómo respondes.
- Recuerda con calma: señala el cartel y di la frase, «En casa caminamos». A veces basta.
- Anuncia las consecuencias de antemano: la AAP recomienda explicar con calma y firmeza qué pasará si no se cumple una norma. Su ejemplo: si no recoge sus juguetes, los guardas y no podrá jugar con ellos el resto del día (AAP, HealthyChildren.org).
- Sé coherente: en Famiped se advierte de que los padres no deberían ir alternando entre tolerar y sancionar lo mismo (Famiped, AEPap). Por eso, anuncia solo lo que de verdad puedas cumplir.
- Elige consecuencias que tengan que ver con lo que ha pasado: quien derrama el zumo ayuda a limpiarlo.
La diferencia con el castigo: una consecuencia tiene relación con la norma, se conoce de antemano y es justa. Quedarse sin tele por correr por el pasillo es un castigo. Pintar la pared con rotulador y luego ayudar a limpiarla es una consecuencia.
Separad las normas de la tabla de puntos. Los puntos son para los pasos que han salido bien, no algo que se quita cuando se incumple una norma.
Revisar las normas cada cierto tiempo
Las normas no son para siempre. En Famiped se recuerda que, con la edad, las normas tienen que ir cambiando (Famiped, AEPap). Lo que encaja a los cuatro años parece de bebés a los ocho.
Cada pocas semanas, mirad juntos el cartel en la reunión familiar. ¿Qué norma ya sale sola? Puede quitarse, y eso merece una pequeña celebración. ¿Cuál falla todas las semanas? Quizá está poco clara, es demasiado difícil para su edad o no encaja con vuestro día a día.
Las normas nuevas llegan cuando cambia algo: un hermano, el primer móvil, una mudanza. Explicad por qué existe la nueva norma y volved a colgar el cartel.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas normas de casa necesita un niño?
Menos de las que solemos pensar. Con niños de infantil bastan dos o tres, porque a esa edad solo pueden aprender y recordar unas pocas a la vez (CDC). En primaria, de tres a cinco. Más importante que el número es que cada norma sea corta, en positivo, fácil de entender y que la cumpláis todos.
¿Qué normas poner a un niño de 3 años en casa?
Dos o tres, muy cortas y con un dibujo cada una. Por ejemplo: «En casa caminamos», «Las manos son para jugar y ayudar» y «Después de jugar, recogemos juntos». Repítelas siempre con las mismas palabras, recoged juntos las primeras veces y cúmplelas tú también. A esta edad, recordar con calma vale más que cualquier explicación larga.
¿Cómo poner normas y límites a los niños?
Pocas, claras y en positivo. Pactadlas en familia, por ejemplo en una reunión corta después de cenar, y colgadlas con dibujos donde todos las veáis. Explica de antemano qué pasa si no se cumplen y elige consecuencias relacionadas con lo ocurrido. Y revisad las normas cada cierto tiempo, porque lo que vale a los cuatro años no vale a los ocho.
¿Qué hago si mi hijo no cumple las normas?
Primero, recuérdale la norma con calma, mejor señalando el cartel. Si la misma norma falla una y otra vez, revisad en la reunión familiar si está poco clara, si es difícil para su edad o si hay demasiadas. Las consecuencias deben conocerse antes y tener relación con lo ocurrido. Si en casa ya nada funciona, puedes pedir orientación a los servicios sociales de tu ayuntamiento.
Para seguir leyendo
Fuentes
- Famiped (AEPap): Límites y normas en la educación de los hijos, familiaysalud.es
- En Familia (AEP): Normas y límites en la infancia actual, aeped.es
- Academia Estadounidense de Pediatría: Consejos para tener una productiva reunión familiar, HealthyChildren.org
- Academia Estadounidense de Pediatría: ¿Cuál es la mejor forma de disciplinar a mi hijo?, HealthyChildren.org
- CDC: Tips for Creating Rules, cdc.gov
- AEP: Plan Digital Familiar, plandigitalfamiliar.aeped.es