Rutinas para niños: pasos fijos con un dibujo para cada uno

Por · Publicado:

Las rutinas para niños son secuencias fijas que se repiten cada día en el mismo orden hasta que casi no necesitan palabras: lavarse las manos, comer, lavarse los dientes. Es más fácil empezar con pocos pasos, un dibujo por paso y un hijo que ayuda a diseñar el plan.

Rutina o ritual: en qué se diferencian

En el día a día usamos las dos palabras casi como sinónimos. La investigación sobre familias las separa. Una revisión de cincuenta años de trabajos describe las rutinas familiares como prácticas que se pueden observar desde fuera, y los rituales familiares como momentos que tienen un significado compartido para la familia (Fiese et al. 2002).

Una rutina, por tanto, es el qué y el cuándo. Después de cenar toca lavarse los dientes, al volver del cole los zapatos van al zapatero. La idea es que algún día salga sola, sin que nadie tenga que recordarla.

Un ritual es lo que se espera con ganas o lo que une: el chocolate con churros del domingo, el saludo secreto en la puerta del cole, la canción antes de dormir. Cuando alguien busca ejemplos de rituales en familia, suele pensar en esto. Los rituales pueden ser especiales. Las rutinas pueden ser aburridas.

Las dos cosas van juntas. La Academia Estadounidense de Pediatría menciona los cuentos, la lectura en voz alta, la conversación y las canciones como rituales nocturnos habituales (AAP). Lavarse los dientes es la rutina. La canción de después es lo que tu hijo espera.

La importancia de las rutinas en el día a día

Los niños ya saben hacer muchas cosas solos. Lo difícil para ellos es recordar el orden. La capacidad de mantener varios pasos en la cabeza a la vez se llama memoria de trabajo, y madura despacio durante toda la infancia (Diamond 2013). Si el orden está colgado a la vista, tu hijo no tiene que recordarlo ni pensar cada mañana qué viene después.

La Asociación Española de Pediatría explica que los límites no son castigos, sino seguridad y estructura que organizan el mundo del niño, y recomienda pocas normas, pero claras, y mantenerlas con coherencia y constancia (AEP, En Familia). Con las rutinas pasa algo parecido: pocas, claras y siempre iguales.

Para la familia, el cambio más grande puede ser negociar menos. Si los dientes van siempre después del pijama, no hay debate sobre si hoy se pueden saltar. No tienes que anunciar cada paso, y se oye mucho menos el «¡que no lo repito más!» en el pasillo.

Organizar el día no significa planificar cada minuto. Significa poner unos pocos puntos fijos a los que todos se puedan agarrar. Entre ellos sigue habiendo sitio para jugar, aburrirse y dar rodeos.

Cómo crear rutinas para niños: cinco reglas básicas

Por la mañana, por la tarde o por la noche, casi todas las rutinas se atascan en los mismos puntos. Estas cinco reglas sirven para todas.

  1. Pocos pasos: en infantil bastan de tres a cinco, y en primaria pueden ser de seis a ocho. Si hay más, se convierte en una lista que nadie lee.
  2. Un dibujo por paso, también para los niños que ya saben leer. Un dibujo se reconoce al pasar. Una frase hay que leerla.
  3. Siempre el mismo orden: pijama, dientes y cuento, igual cada noche. Al principio importa más un orden fijo que el orden perfecto.
  4. Solo cuenta el siguiente paso: tu hijo mira la tarjeta que toca ahora, no toda la fila. Las tarjetas terminadas se dan la vuelta o se marcan.
  5. Tu hijo participa en el diseño: dibuja, elige los colores o decide si va antes el pantalón o la camiseta.

Añadid un sitio fijo. Las tarjetas de la mañana van donde ocurre la mañana, en el recibidor o en la puerta de su cuarto. Las de la noche van en el baño, a la altura de sus ojos.

Deja que tu hijo ayude a planificar

Un plan que tu hijo ha ayudado a construir lo sentirá más fácilmente como suyo. Eso no quiere decir que lo decida todo. Qué pasos hacen falta lo decides tú. En las cosas pequeñas, tu hijo tiene voz.

  • Que dibuje las imágenes, haga fotos o las recorte de folletos viejos.
  • Ofrece dos opciones en lugar de una pregunta abierta: «¿Primero dientes o primero pijama?»
  • Que cuelgue él mismo las tarjetas del día siguiente cada noche.
  • Una vez por semana, mirad juntos el panel: ¿qué tarjeta es fácil y cuál cuesta?

La AAP aconseja ofrecer a los niños la posibilidad de elegir siempre que se pueda, por ejemplo entre la chaqueta azul y la roja (AAP). Y cuando algo salga bien, dilo en concreto: «Hoy has dejado los zapatos en su sitio sin que te dijera nada».

Tarjetas, panel de rutinas o app: qué os encaja

Hay muchas formas de hacer visible una rutina. La que mejor encaje depende de la edad de tu hijo y de dónde ocurre la rutina.

  • Tarjetas con dibujos: tarjetas sueltas con velcro o con una pinza en una cuerda. Tu hijo da la vuelta a la tarjeta cuando termina el paso. Buenas para empezar y para niños a los que les gusta tener algo en la mano.
  • Panel de rutinas: un tablero con casillas fijas, a menudo con imanes o piezas que se deslizan. Los pasos hechos pasan al lado de «terminado». Práctico si varias rutinas cuelgan en el mismo sitio.
  • Tabla en papel: una tira para marcar dentro de una funda de plástico, con rotulador borrable. Barata y fácil de cambiar.
  • Calendario semanal: muestra qué es distinto cada día, natación el martes, la abuela el viernes. Complementa la rutina, pero no la sustituye.

No hace falta comprar una plantilla de rutinas para imprimir: una hoja con unas casillas y un dibujo en cada una es suficiente. Si preferís planificar en digital, la Teselora App convierte las rutinas en tarjetas y a tu hijo solo le muestra los pasos que tocan por la mañana, por la tarde o por la noche.

Dónde más se notan las rutinas a lo largo del día

No todo el día necesita una rutina. Donde más se notan es en los momentos de cambio, cuando una actividad termina y empieza otra. Ahí es donde se atascan muchas familias.

  • De levantarse a la puerta de casa: muchos pasos pequeños con prisa. Aquí un orden fijo compensa más que en ningún otro momento.
  • Al volver del cole: zapatos fuera, mochila en su gancho, manos lavadas, merienda. Después, tiempo libre.
  • Deberes: una hora y un sitio fijos, para no negociarlo cada tarde.
  • Antes de cenar: juguetes a su sitio, poner la mesa, una tarea pequeña para cada hijo.
  • Hora de dormir: baño, pijama y un pequeño ritual para terminar.

No empecéis con los cinco a la vez. Elegid el momento en el que más se atasca vuestra casa y cread ahí la primera rutina. Cuando funcione, añadid la siguiente. En muchas familias es la mañana. En otras es la vuelta del cole, cuando todos entran con hambre y cansados.

Las dos primeras semanas

Una rutina nueva necesita práctica, tuya y de tu hijo. Plantea las dos primeras semanas como un periodo de prueba, no como un examen.

  1. Presenta la rutina en un momento tranquilo. El sábado en el desayuno funciona mejor que el lunes a las ocho menos cuarto.
  2. Los primeros días, recorredla juntos. Tú señalas la tarjeta, tu hijo hace el paso y le da la vuelta.
  3. A partir de la segunda semana, habla menos y señala más. En lugar de «Vístete», pregunta: «¿Qué toca ahora?»
  4. Cuenta con que habrá pasos atrás. Un mal día no significa que la rutina haya fracasado.
  5. Al cabo de dos semanas, revisadla juntos: ¿qué paso sale solo y cuál se atasca cada día?

Un paso que se atasca cada día suele estar en el sitio equivocado. Quizá vestirse va antes del desayuno, o preparar la mochila va por la noche. Cambiarlo está permitido. Una rutina tiene que haceros el día más fácil, no ser una tarea más.

Cuándo cambiar la rutina

Una rutina no es una ley. Hay épocas en las que no encaja, y es normal.

  • Vacaciones: mantened dos o tres anclas, como el desayuno juntos y el ritual de la noche. Lo demás puede ser libre. La última semana de agosto, recuperad poco a poco la rutina del cole.
  • Días de enfermedad: reducid la rutina a lo imprescindible. Lavarse los dientes se queda, preparar la mochila se va. Explica a tu hijo que el plan hace una pausa y luego sigue.
  • Hermanos: cada hijo tiene su propio panel, aunque los pasos se parezcan. Los rituales compartidos, como la canción de la noche, son de todos.
  • Grandes cambios: una mudanza, empezar primaria, un bebé. Cambiad la rutina con calma y explicad qué es distinto y qué se mantiene.
  • Tu hijo crece: los pasos que llevan semanas saliendo solos se quitan. A cambio, quizá entre algo nuevo, como prepararse él mismo el almuerzo del recreo.

Cuántas rutinas tiene una familia cambia de todos modos con la edad de los hijos y depende también de la cultura en la que vive (Fiese et al. 2002). Así que no existe una única rutina correcta. Existe la que os encaja ahora.

Preguntas frecuentes

¿Por qué son importantes las rutinas para los niños?

Porque les muestran qué viene después sin necesidad de palabras. A un niño pequeño le cuesta recordar una secuencia larga, y una rutina que siempre va igual le quita esa carga. Para la familia, además, significa negociar menos. La AAP lo resume así: las rutinas ayudan a organizar la vida y a evitar que se vuelva demasiado caótica.

¿Cómo hacer un cuadro de rutinas para niños?

Necesitas un cartón resistente, velcro o imanes y un dibujo por cada paso. Funcionan muy bien las fotos de tu hijo haciendo el paso él mismo. Pegad los dibujos en tarjetas pequeñas y dividid el cartón en «por hacer» y «terminado». Si plastificáis las tarjetas o las forráis con cinta, os durarán años.

¿Qué rutinas diarias necesita un niño de 3 años?

Pocas y cortas. A los tres años basta con dos o tres tarjetas por rutina, por ejemplo vestirse, desayunar y zapatos por la mañana, y baño, pijama y cuento por la noche. Lo importante es que el orden sea siempre el mismo y que tú acompañes cada paso al principio. Más adelante podéis añadir tarjetas.

¿Qué rituales se pueden hacer en familia?

Los mejores rituales son pequeños y se repiten: el desayuno largo del domingo, una noche de pelis con palomitas los viernes, la canción de siempre antes de dormir, preguntar en la cena «¿qué ha sido lo mejor de hoy?». No hace falta que sean originales. Basta con que sean vuestros y que se mantengan.

Para seguir leyendo

Fuentes

  1. Fiese et al. (2002): A review of 50 years of research on naturally occurring family routines and rituals, Journal of Family Psychology
  2. Diamond (2013): Executive Functions, Annual Review of Psychology
  3. Academia Estadounidense de Pediatría: La importancia de las rutinas familiares, HealthyChildren.org
  4. Asociación Española de Pediatría: Normas y límites en la infancia actual, En Familia

Este artículo es una ayuda para el día a día en familia. No sustituye un diagnóstico ni el consejo de un médico, psicoterapeuta o terapeuta ocupacional. Más información